Si paráramos a la gente por la calle y le pidiéramos que describiera con palabras a las personas implicadas en el mundo de la cibernética, seguramente surgirían palabras como: innovadores, empresarios, millonarios, frikis... y delincuentes. Esta última, por supuesto, se refiere a los que pertenecen al mundo de los estafadores y defraudadores, a los que llamamos ciberdelincuentes.
Muchos ciberdelincuentes son, por desgracia, todas las palabras anteriores: innovadores, emprendedores, millonarios (tal vez), frikis y, obviamente, delincuentes.