5 MITOS SOBRE CIBERSEGURIDAD

Durante octubre, el Mes de la Concienciación sobre la Ciberseguridad busca reforzar los hábitos digitales seguros en todo el mundo. En América Latina 1 de cada 4 empresas sufrió un ciberataque en el último año. Pero no solo las organizaciones son blanco; las campañas de phishing también apuntan a usuarios comunes, imitando mensajes de empresas de mensajería o entidades públicas con falsos avisos de multas o entregas fallidas. En este contexto, sigue siendo clave derribar varios mitos de ciberseguridad que ponen en riesgo tanto a personas como a empresas.

1. No soy un objetivo, porque no tengo nada de valor

Este es uno de los mitos más comunes y peligrosos. Muchas personas piensan que los ataques cibernéticos solo afectan a grandes empresas o figuras públicas, cuando en realidad cualquier información personal tiene valor. Los ciberdelincuentes aprovechan los datos más simples —como correos electrónicos, contraseñas o números de teléfono— para lanzar ataques masivos automatizados.

Subestimar el riesgo genera descuidos como no activar la autenticación multifactor (MFA), usar contraseñas débiles o hacer clic en enlaces sospechosos, lo que abre la puerta a robo de datos, apropiación de cuentas, clonación de tarjetas o incluso extorsión digital. Pensar que “no tengo nada que perder” termina siendo una de las mayores vulnerabilidades.

2. Mi antivirus me protege contra todo

Aunque sigue siendo una herramienta esencial, el antivirus no es suficiente por sí solo. No puede prevenir ataques de ingeniería social, errores humanos, ni fallas en procesos internos o gestión de accesos. Casos como el de C&M Software en Brasil demostraron que incluso con controles técnicos activos, las brechas en los procedimientos pueden permitir fraudes y pérdidas operativas.

Hoy se necesitan estrategias de seguridad en capas, combinando antivirus con monitoreo avanzado (EDR/MDR), segmentación de redes, políticas de Zero Trust y autenticación multifactor. De hecho, estudios de Microsoft y Google confirman que la MFA puede prevenir más del 99 % de los intentos de acceso automatizados, bloqueando ataques antes de que lleguen a comprometer los sistemas.

3. Mi contraseña es segura, puedo usarla en todos lados

Una contraseña fuerte no sirve de mucho si se reutiliza en diferentes servicios. Los atacantes usan bases de datos filtradas para lanzar ataques automatizados de relleno de credenciales (credential stuffing), probando combinaciones de usuario y contraseña hasta lograr accesos exitosos. Si las claves son las mismas, el acceso es inmediato.

Además, la reutilización de contraseñas hace que el phishing sea mucho más efectivo, ya que los delincuentes pueden combinar información de distintos sitios para personalizar el engaño. Por eso, la mejor práctica es usar contraseñas únicas, apoyarse en gestores de contraseñas y activar siempre MFA. Estas medidas reducen drásticamente el riesgo de robo de identidad o fraude financiero.

4. Mi celular está seguro, solo debo preocuparme por la computadora

Los dispositivos móviles también son blancos frecuentes. Hoy concentran información personal, laboral y financiera, lo que los convierte en un objetivo valioso para el ciberdelito. En Brasil, por ejemplo, se registraron más de 1,1 millones de intentos de fraude móvil solo en marzo de 2025, equivalentes a un ataque cada 2,4 segundos, según Serasa Experian.

Los atacantes recurren a mensajes SMS falsos (smishing), llamadas telefónicas (vishing), y hasta apps maliciosas que logran infiltrarse en tiendas oficiales. Durante 2023, se detectó un aumento de aplicaciones de préstamos falsas en Android que servían como puerta de entrada a spyware. Por ello, proteger el móvil requiere la misma seriedad que una PC: actualizar el sistema, instalar solo apps confiables, usar MFA, y desconfiar de llamadas o mensajes sospechosos.

5. La ciberseguridad es responsabilidad exclusiva del sector TI

Aunque el área de TI implementa las soluciones técnicas, la seguridad digital es tarea de todos. Cada persona que adopta buenos hábitos ayuda a fortalecer la protección colectiva. Verificar enlaces antes de hacer clic, mantener contraseñas seguras, activar MFA y reportar anomalías son acciones simples pero cruciales.

Conclusión
La concienciación y la capacitación constante crean una cultura de seguridad capaz de prevenir ataques y reducir su impacto. En definitiva, la ciberseguridad no depende solo de herramientas o políticas, sino del compromiso individual. Cuantas más personas actúen con precaución, más resiliente será el entorno digital para todos.

Fuente: https://www.welivesecurity.com/es/seguridad-digital/5-mitos-cibersegurid...

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